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| El proceso de exportación para una comercializadora internacional (C.I.) arranca en el país al que se pretende acceder. El empresario realiza un estudio de mercado donde determina el marco legal de importación y analiza las exigencias de la clientela, las necesidades y expectativas que no han sido suplidas por los productos que se encuentran en vitrina. Cuando este estudio concluye, se contactan los posibles proveedores en Colombia, no sólo del artículo como tal, sino de proveedores de servicios de transportes y de empaques. “Se trata de un tema logístico que debe estar preparado antes de conseguir al cliente, para no perder oportunidades y lograr el mayor cumplimiento”, anota Javier Angarita, administrador de la comercializadora de flores y hierbas aromáticas Three Colors Products. En este punto también se analiza la calidad de los productos ofrecidos y su relación costo-beneficio. Se seleccionan los proveedores y se llega a algún acuerdo preliminar de precios y de métodos de pago. Por lo general, cuando existe una relación de confianza funciona el crédito, un plazo de dos a tres semanas para cancelar luego de despachar el pedido.
Si durante el estudio, el comercializador descubre que se requiere una gran modificación del artículo original, realiza el contacto con el proveedor y observa las posibilidades que existen de realizar tal cambio.} Entonces se encuentran listas las reglas del juego. La participación en ferias y ruedas de negocios debe estar a la orden del día en este punto. “Nosotros asistimos a cuatro ferias al año, donde se pueden conseguir tres o cuatro clientes”, comenta Marcos Peckel, gerente general de C.I. Confecciones Ador. Sin embargo, explica que los seis años de experiencia en el exterior le han permitido llegar directamente a grandes cadenas de países como México, Estados Unidos, España y Chile. Y es que Peckel tiene claro que su fuerte está en el negocio, el trato con el cliente y no tras bambalinas, donde los secretos de la producción imponen la pauta. Alexandra Acevedo, manager de ventas de C.I. Andiequip, una comercializadora dedicada a la exportación de frutas exóticas, señala: “no sabíamos mayor cosa sobre el cultivo, de cómo obtener una fruta homogénea ni de buen color, pero conocíamos el aprecio que tiene Europa por productos como la uchuva, así que nos especializamos en las ventas y la exportación”. El incentivo tributario, en marcha
El CP sirve para que la comercializadora justifique la compra de productos sin IVA y el proveedor pueda también explicar la facturación sin el impuesto. El soporte además obliga a la C.I. a despachar los productos adquiridos hacia el exterior en un plazo máximo de seis meses cuando se trata de un bien terminado y de 12, cuando se han adquirido materias primas e insumos. Si bien, la empresa que paga el IVA tiene asegurado el retorno de ese dinero, “con esta ley uno se puede evitar la pesadilla de hacer el papeleo en la DIAN y no hay que esperar dos años para su recuperación”, asegura Marcos Peckel. Ese incentivo tributario tiene otro valor agregado, como lo explica Ana María Laverde, gerente general de C.I. en Serie Diseño: “En el exterior nuestros precios no eran competitivos pues, mientras pagábamos el IVA a nuestros proveedores, los clientes no reconocían ese pago y nosotros teníamos que asumir el impuesto de producción”. Un modelo para cada uno
Un segundo modelo es el de carácter uní empresarial, en el cual una organización con presencia fuerte en el ámbito local constituye una entidad para que se prepare en materia logística, investigación de mercados y demás áreas indispensables para el comercio internacional, con el objetivo de que la intervención por parte de terceros sea tan mínima como es posible. Un modelo de carácter gremial consiste en la agrupación de una buena parte de las empresas del sector para consolidar una fuerza exportadora que permita, además de ampliar el portafolio de productos y servicios, atender demandas altas y llegar a mercados internacionales sin invertir demasiado capital. Reinventarse para competir La razón es que cada mercado presenta diferencias tangibles radicales y es casi imposible llegar con una misma versión del producto a todos ellos. C.I. Kaney AG, una comercializadora que no se ha encasillado en un sector específico, ha podido experimentar esta situación. Según Mario Salazar Montero, su gerente, “no hay que buscar productos para exportar sino mercados internacionales donde la industria colombiana pueda integrarse modificando el artículo y si es necesario, reinventándolo”. Por eso es de vital importancia escoger sectores donde la empresa local pueda responder con rapidez, incorporando logística y transfiriendo tecnología para fortalecer la empresa. “El papel de la C.I. es activo y la relación con el proveedor es de partners, si yo le ayudo a generar un producto competitivo, ajustado a unas exigencias, los dos nos comprometemos a mantener una exclusividad mutua, es una cuestión de ética”, puntualiza Salazar.
Además, menciona la falta de experiencia como responsable de las mayores difi- cultades de las C.I. que inician su carrera, así como la desconfianza de los proveedores, que generalmente ya están ‘casados’ con los grandes exportadores. “Al principio simplemente nos decían ‘no hay flor’, sin darse la oportunidad de escuchar si quiera una propuesta y nos cerraban la puerta”, explica Javier Angarita, administrador de Three Colors Products. Alexandra Acevedo también ha enfrentado ciertos inconvenientes con sus proveedores: “En Colombia no hay fruta, pues los cultivos que existen, exportan directamente, o prefieren ir a la fija con las comercializadoras de siempre, por lo que nosotros nos vemos obligados a comprar a mejor precio y a aceptar plazos de crédito menores”, manifiesta. De esa manera generan confianza hasta que el negocio se regula y va alcanzando, con el pasar del tiempo, su punto de equilibrio. |
